Alimentación complementaria: “Objetivo educativo más que nutricional”

La información que se suele facilitar en los Centros de Salud sobre la alimentación del niño en el momento del destete, habitualmente resulta bastante farragosa, con multitud de indicaciones y normas que por un lado cuesta explicar a los profesionales  y por otro, entender a las madres y padres que acuden a las consultas, sin neurotizarse. Tras hacer una pequeña encuesta de opinión al grupo de madres al que pertenezco, he llegado a la conclusión que la experiencia vivida ha sido similar y “para vivirla”, por lo que he decidido bautizar esos documentos  informativos como  ” la famosa hoja que te da la enfermera “.

Esas indicaciones contienen mucha información y en la mayoría de ocasiones con alta calidad científica, sin embargo, no se trasmite la esencia de lo que significa introducir la alimentación complementaria a la lactancia, es decir que el niño APRENDA A COMER. Porque sí, este es el objetivo esencial, es decir, el objetivo NO ES NUTRICIONAL, ya que con la leche y un suplemento de hierro, estas necesidades estarían cubiertas, sino que el verdadero objetivo es EDUCACIONAL. Objetivo que padres madres deben plantearse a medio largo plazo cuando se empieza a ofrecer los primeros alimentos al bebé: ¿Qué queremos conseguir? Un niño que a los 2-4 años sólo coma papillas y triturados finos, que haya que dárselo y además ponerle los dibujos para que coma algo o por el contrario que desde el inicio entre los 6-8 meses aprenda a comer comida normal, la que come el resto de la familia, por sí solo, aprendiendo a masticar. Pues bien, el camino lo elegimos nosotros, las madres y padres, pues sea cual fuere por el que optamos,  el niño acabará aprendiendo a masticar (yo no conozco ningún caso de persona humana que no sepa por mucha papillas que haya tomado). Sin embargo es muy distinto tener un niño que a los 2-3 años ya toma sus propias decisiones respecto a la comida que prefiere, masticando y deglutiendo alimento sólido correctamente, experimentando con texturas y sabores y comiendo por sí sólo lo que come el resto de la familia o por el contrario un niño que se lleva todo a la boca por si sólo menos lo que se come.

El prestigioso pediatra Carlos González lo explica muy bien y con más gracia. Si tenéis un poco de tiempo merece la pena escucharlo. Os dejo el enlace

“>alimentación libre de papilla

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